Días Raros...
Hace tiempo que no escribía nada por acá... Lo mejor de todo es que como nadie lo lee, nadie se da cuenta...
Se terminó el 24 de agosto del 2006... y como no posteo hace casi un año, trataré de escribir lo que ha sido mi vida hasta la fecha, y trataré de hacerlo diariamente.
Bien....
En marzo, después de un montón de problemas, discuciones, sinsabores, etc etc etc, mi papá decidió irse de la casa, a emprender una nueva vida con su pareja y su hija (mi 1/2 hermana), por lo que quedé viviendo solo acá en La Cisterna. Si bien es cierto, ahora estoy mucho mas tranquilo, de repente la soledad, a pesar de ser buena compañera, es también una mala compañera.
El hecho que mi papá se fuera, dejó a mi perro, Ruperto con una depresión enorme. Tanto así que dejó de comer por cerca de dos semanas.
En julio cumplí un año sin ver a mi hijo Aucán. Sigo esperando, aunque casi estoy a punto de perder las esperanzas. De hecho, dejé hace tiempo de llamar y preguntar si lo podía ver, porque cada vez que lo hacía, me decían que sí, pero al momento de ir, me negaban el verlo por cualquier razón.
El sábado pasado tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida. Tuve que sacrificar a Ruperto. Aún lloro por él... no saben lo difícil que fue tomarla, y lo difícil que fue ponerlo en la mesa de la veterinaria, lo difícil que fue tomarlo en mis brazos y subirlo al auto, y manejar de vuelta a casa, y tomarlo de nuevo en mis brazos y depositarlo en el hoyo en la tierra... lo difícil que fue echarle tierra... lo difícil que fue la primera noche sin mi perro en el patio, caminando y ladrando... la primera noche con mi perro en el patio, bajo tierra.
Lo bueno de todo esto, es que durante la semana me dí cuenta que tenía mucha más gente de lo que yo pensaba que se preocuparía por mí, y que me dió muchos ánimos por lo de Ruperto. Paradójicamente, recibí más ánimo por mi perro que por la muerte de mi primo.
Eso fue un resumen increíblemente corto de estos tiempos sin escribir. Ahora, el día que terminó...
24 de agosto de 2006.
Ufff... día horrible iniciado en el consultorio buscando remedios de mi tía, mi tío y mi abuela... eso a uno ya a uno lo predispone al mal genio.
En la tarde, una amiga me pidió que le enseñara a redactar.
Sé que lo hago bien. Es decir, sin pecar de orgullo falso o de falsa modestia, sé que esta es una de mis cualidades, pero en realidad nunca he pensado siquiera en enseñarlo porque no se me ocurre cómo.
Yo aprendí a redactar a fuerza de rechazos de trabajos. Mi narrativa es como diría Carlos, mi primo, hija del rigor. Solo sé que para escribir, debo ponerme en el lugar del que leerá o escuchará la lectura, y que no se aburra con ella.
Le sugerí que escribiera una especie de diario o relato de sus días.... y se me ocurre que lo mejor es crearle un blog... Que escriba lo que quiera allí, y pueda corregirselo ella misma.
Bien... eso sería por hoy.
Nos vemos mañana o cuando vuelva a escribir.
Adios.
FreddySL.-
Se terminó el 24 de agosto del 2006... y como no posteo hace casi un año, trataré de escribir lo que ha sido mi vida hasta la fecha, y trataré de hacerlo diariamente.
Bien....
En marzo, después de un montón de problemas, discuciones, sinsabores, etc etc etc, mi papá decidió irse de la casa, a emprender una nueva vida con su pareja y su hija (mi 1/2 hermana), por lo que quedé viviendo solo acá en La Cisterna. Si bien es cierto, ahora estoy mucho mas tranquilo, de repente la soledad, a pesar de ser buena compañera, es también una mala compañera.
El hecho que mi papá se fuera, dejó a mi perro, Ruperto con una depresión enorme. Tanto así que dejó de comer por cerca de dos semanas.
En julio cumplí un año sin ver a mi hijo Aucán. Sigo esperando, aunque casi estoy a punto de perder las esperanzas. De hecho, dejé hace tiempo de llamar y preguntar si lo podía ver, porque cada vez que lo hacía, me decían que sí, pero al momento de ir, me negaban el verlo por cualquier razón.
El sábado pasado tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida. Tuve que sacrificar a Ruperto. Aún lloro por él... no saben lo difícil que fue tomarla, y lo difícil que fue ponerlo en la mesa de la veterinaria, lo difícil que fue tomarlo en mis brazos y subirlo al auto, y manejar de vuelta a casa, y tomarlo de nuevo en mis brazos y depositarlo en el hoyo en la tierra... lo difícil que fue echarle tierra... lo difícil que fue la primera noche sin mi perro en el patio, caminando y ladrando... la primera noche con mi perro en el patio, bajo tierra.
Lo bueno de todo esto, es que durante la semana me dí cuenta que tenía mucha más gente de lo que yo pensaba que se preocuparía por mí, y que me dió muchos ánimos por lo de Ruperto. Paradójicamente, recibí más ánimo por mi perro que por la muerte de mi primo.
Eso fue un resumen increíblemente corto de estos tiempos sin escribir. Ahora, el día que terminó...
24 de agosto de 2006.
Ufff... día horrible iniciado en el consultorio buscando remedios de mi tía, mi tío y mi abuela... eso a uno ya a uno lo predispone al mal genio.
En la tarde, una amiga me pidió que le enseñara a redactar.
Sé que lo hago bien. Es decir, sin pecar de orgullo falso o de falsa modestia, sé que esta es una de mis cualidades, pero en realidad nunca he pensado siquiera en enseñarlo porque no se me ocurre cómo.
Yo aprendí a redactar a fuerza de rechazos de trabajos. Mi narrativa es como diría Carlos, mi primo, hija del rigor. Solo sé que para escribir, debo ponerme en el lugar del que leerá o escuchará la lectura, y que no se aburra con ella.
Le sugerí que escribiera una especie de diario o relato de sus días.... y se me ocurre que lo mejor es crearle un blog... Que escriba lo que quiera allí, y pueda corregirselo ella misma.
Bien... eso sería por hoy.
Nos vemos mañana o cuando vuelva a escribir.
Adios.
FreddySL.-
