Dos de abril, hace dos años.
Estaba en casa, esperando para salir. Veía tele. Eran cerca de las 11 de la noche y escuchaba un llamado de mi Compañía, al cual no quise asistir.
De pronto escucho gritos a lo lejos. Alguien corría. Salté de mi dormitorio y tomé la radio. Cuando iba pasando por la cocina, los gritos eran más claros. Eran solo fracciones de segundo cuando llegué al patio, y sabía que era una mujer que gritaba mi nombre. Mi papá salió corriendo detrás mío y algo me hablaba. No sé por qué, pero le pedí que llevara guantes de látex. Él se devolvió porque más aún, andaba en pantuflas.
Me encontré con Chepa, la polola-droga-puta-maraca con que estaba mi primo Héctor que me gritaba que estaba tirado en la Aurora, una población que hay casi al frente de la calle donde vivo.
No escuché nada más. Solo atiné a correr y correr. Cuando llegué a la esquina, la gente me hacía señas y corrí hasta que lo encontré, tirado en el suelo, en un charco de sangre. Vestía Jeans, una camisa, pero me llamó la atención que estuviera descalzo.
Me miró. Trató de hablarme siempre, pero cada vez que lo intentaba su cara tomaba una enorme expresión de dolor. Alguien me dice que lo habían apuñalado. Tenía un paño de cocina sobre el pecho. Tomé la camisa y la arranqué. Ahí vi un orificio enorme, de entre dos o tres centímetros, casi al centro de su pecho. Trato de darlo vuelta para ver si había otra herida en la espalda, y con los dedos la encuentro. Con una mano en el paño de cocina trato de detener la hemorragia y con la otra mano, la de la espalda. Alguien llega, que me llama por mi nombre, y me ayuda a presionar. Tomo la radio y llamo a la central. Pido una ambulancia, indicando "masculino 33 años, con penetrante en torax, pariente de este puesto" o algo así. Sé que fue en el idioma bomberil, porque quien llegó a ayudarme me preguntó si eso que había dicho significaba un médico.
La Central me responde y me da el conforme. De pronto tomé conciencia que la ambulancia se tardaría demasiado y pedí a la Central que despachara una unidad de rescate, lo cual hace. Escucho también por la radio que el carro de rescate de mi compañía se dirigía al lugar.
Todo se volvíó confuso por unos segundos eternos. Reaccioné cuando escuché a mi papá gritarle a la gente que todo era por culpa de la mierda de droga. Tomé el pulso de Héctor y no lo sentía. Comencé con maniobras de RCP. Escuché una sirena. Ví gente de amarillo pero no sabía quienes eran. Tras otros segundos logré divisar a Denis, a Jorge, a Alex que me preguntaban qué hacer. Pedí Ambú, apósito, no sé cuantas cosas más, cuando siento otra sirena. Veo a Mauricio que me pregunta si me cambia, ya que seguía haciendo maniobras, a lo que accedí, ya que estaba por caer en un descontrol.
Respiré hondo, fui por una tabla larga, la llevé. Mi papá seguía gritándole a la gente, y empezó a gritarle a los bomberos para que lo dejaran trabajar a él. Jorge trató de decirle que no y mi papá seguía gritándole. Lo tomé de un brazo y lo saqué y le dije un par de buenas "chuchás" pa que se calmara. Ví a mi tía, la mamá de Héctor en un rincón, llorando. Ví a Alex, me acerqué a él y sin más le dije "pásame tu celular", con tal convicción que me lo entregó de inmediato.
Marqué el número de Carlos, el hermano, mi otro primo. Le dije "Wn, siéntate y escúchame. Al Tatín lo apuñalaron en Canal Alberto con Canal de Houston, están los bomberos, viene el Samu y cuando llegue, me voy con ellos a la posta". Me respondió con un "voy enseguida".
Los minutos se hacían eternos. Sergio se me acerca y le pido que si no llega la ambulancia en dos minutos, lo traslademos en el R-4, y sin pensarlo, a sabiendas que se podía morir arriba del carro, me dice que sí.
30 segungos después, llegó la ambulancia del Samu, se bajan, me saludan, les cuento lo que pasaba, me dicen "trae el desfibrilador", el conductor me ve, me saluda, se lo pido, me lo pasa, corro nuevamente, lo aplican, llega la camilla, lo inyectan, me preguntan "vas", respondo que sí, lo subimos a la camilla, lo suben a la ambulancia, me subo en la parte delantera, retrocede, avanza hacia goycolea, veo a mi primo venir en su auto, cierro los ojos y cuando lo abro nuevamente estábamos en la posta del Barros Luco.
Entramos a reanimación, le abren el pecho por el costado con unas tijeras, tenazas, no lo sé muy bien. Llega mucha gente. El médico que lo abrió tomó su corazón con su mano y comenzó a masajearlo y le decía "No wn... voh no te morís aquí"... Miraba la cara de Héctor y no me sacaba la vista de encima. Alguien se da cuenta que yo no debía estar ahí dentro, y me hacen esperar en la puerta interior, la que siempre estuvo abierta. De pronto alguien la cerró. Tras un rato, alguien la abre y me dice que van a pabellón con él pero por el otro pasillo, para que lo viera.
Pasó por delante mío, raudo en su camilla... Fue la última vez que lo ví con vida. Tras él, me pasan los papeles para hacer el ingreso, lo cual hago. Los llevo nuevamente a reanimación y había un auxiliar limpiando la sangre de Héctor, derramada por todo el suelo de la sala. Me reconoce, ya que había ido en innumerables ocasiones vestido de bombero. Le pregunto a quien entregarle los papeles, y me pregunta si había estado muy pesado el rescate. Le digo que es mi primo y en eso llega otra auxiliar. Él le pregunta por "el flaco que se llevaron recién". Ella me reconoce y me saluda y dice "el flaco? se murió en el pabellón" ... corrió un frío indescriptible por mi espalda, a pesar que sabía que era lo que sucedería. Él la miró con algo de enojo y le dijo "huevona, él es pariente". Me miró y me pide disculpas, porque siempre me veía de amarillo... "no pensé que de verdad venías con él".
Le pasé los papeles. Pregunté la hora de la muerte... 00:45 del 3 de abril.
Salí de la urgencia, y me topé con Carlos. Me miró queriendo alguna respuesta favorable. Lo abracé y no fue necesario decir palabras. Nos permitimos derramar dos lágrimas y fuimos a avisarles a mi papá, mi tía y mi prima que estaban en la sala de espera. Les dijimos y comenzó el llanterío. Salí a fumarme un cigarro y me encontré con mis amigos bomberos. Sé que estaba Alex, ya que le tiré una broma muy al estilo de humor negro que tengo. Él es funerario, y le dije "supongo que me harás una rebaja", y no fue necesario decirles a los demás que mi primo había fallecido.
Después, mi primo, mi papá, mi prima y mi tía debieron ser atendidos en la misma posta por crisis de glicemia y de hipertensión, junto con la señora de Carlos, por crisis de histeria.
Entre las tantas veces que volví a entrar a la Urgencia, me di cuenta que habían dejado el cuerpo de héctor en un rinconcito. Me acerqué y estaba envuelto en una sabanilla y su rostro cubierto con un paño blanco. Le acaricié la cabeza, le dí un beso en la frente y volví a salir. Fui el primero en verlo muerto.
Cerca de las cuatro y media de la mañana volvimos a casa. Lo peor era que debíamos avisarle a mi abuela. Los encargados fuimos Carlos y yo, mientras mi prima llamaba a la Help, porque sabíamos lo que venía. Se la llevaron al Barros Luco con hiperglicemia e hipertensión. Obviamente que la acompañé, junto con Carlos.
Regresamos a casa de mi abuela cerca de las 10 y media de la mañana. Nos preparamos un café y en el patio, cuando me iba a sentar, me dí cuenta que estaba completamente ensangrentado. Mis pantalones, mis manos, mis brazos, mi polera... todo tenía sangre.
Dejé mi café en la mesa, fui a mi casa, cambié mis ropas, y tomé conciencia que ahora venía lo más difícil... el funeral...
Todo transcurrió normalmente, pero solo recién el 5 de abril pudimos sepultarlo.
Hasta el día de hoy, cada día que pasa, me cuestiono si lo hice bien o mal. Si tomé las desiciones correctas. Si lo enfrenté de la manera adecuada...
Solo el tiempo curará esta herida inmensa...